Test drive

Chevrolet Corvette Grand Sport 2012 a prueba

Un muscle car fiel a la tradición de este tipo de autos.

Chevrolet Corvette Grand Sport 2012 a prueba

Antecedentes

El Chevrolet Corvette es un sobreviviente a la nueva era de motores pequeños ultra eficientes. Desde su primera generación en 1953, ha cautivado al mundo con una apariencia fuera de lo ordinario, además de unas credenciales deportivas que se respaldan por su motor –originalmente era un V6, pero tras la segunda generación todos han sido V8- tracción trasera y una carrocería ligera de fibra de vidrio.

La sexta generación se presentó en 2005, lo que significa que lleva siete años en el mercado prácticamente sin cambios. Aquí llegó en versión Z06 con un colosal V8 de 512 CV que lo coloca directamente en el territorio de Porsche y Ferrari.

Este año fuimos testigos de la presentación del nuevo Dodge Viper, su más directo competidor, y pudimos comprobar la evolución que ha sufrido. El Corvette no ha podido ser renovado de esta forma, en gran parte por la crisis que enfrentó la compañía hace unos años, así que para este 2012 y para mantener fresca la imagen de su buque insignia, Chevrolet presenta la versión Grand Sport de este deportivo en algunos mercados, incluyendo el mexicano donde tuvimos oportunidad de realizar esta prueba.

La versión Grand Sport sustituye al Corvette normal e incorpora algunos elementos estéticos (la pequeña toma de aire al frente y la otra toma lateral en el guardabarros trasero) y mecánicos (altura de la suspensión y dureza) del Z06 que lo hacen verse más agresivo y moderno pero como veremos más adelante en nuestra prueba de la variante descapotable, algunos elementos que debería de haber cambiado se mantuvieron, dándole la apariencia de un auto desactualizado.

 

Características técnicas y mecánicas

El Chevrolet Corvette Grand Sport mantiene el mismo motor del Corvette “normal”, el V8 de 6.2L con 438 CV y 579 Nm de torque, así como la transmisión automática de seis velocidades con modo manual –que se controlan mediante levas en el volante.

La suspensión  ha sido rebajada y endurecida para ofrecer un manejo más deportivo como en la versión Z06. El sistema de fluido magnético se ha mantenido, ofreciendo dos modalidades o durezas “Sport” y “Tour”. Además de las mejoras de suspensión, el Grand Sport cuenta con gomas más anchas -275/35ZR18 atrás y 325/30ZR19- que le permiten mantener mejor agarre en las curvas

Las prestaciones son muy buenas gracias a esta impresionante mecánica. Logra un 0 a 100 Km/h de 4.0 segundos y una velocidad máxima de 305 Km/h –si te atrevés a llevarlo hasta este límite por supuesto.

 

Interior

Estéticamente, a pesar de sus años, el Corvette de sexta generación sigue viéndose espectacular y con los pequeños cambios tomados del Z06 y las nuevas calcomanías en los guardabarros delanteros del Grand Sport, luce todavía más agresivo. Es en el interior que se siente el paso de los años y la poca evolución que ha sufrido este auto.

Los plásticos y el ensamble, para empezar no son los que esperaríamos de un auto de su precio. Después está el diseño que si bien estaba bien en 2005, cuando se estrenó la actual generación, hoy denota el paso de los años en los botones genéricos y la propuesta en general.

Después está el Head-Up Display que proyecta información como la velocidad, las rpm y temperatura de aceite en el parabrisas de forma que el conductor no necesita quitar la vista del camino para conocer estos datos. El problema es que efectivamente hace siete años no muchos autos contaban con esta tecnología, así que era novedoso pero el tiempo ha avanzado y la tecnología del Corvette se ha quedado atrás contra las nuevas generaciones a color y personalizables de este sistema.

Otro gran atraso es la pantalla central del tablero que alberga el centro de info-entretenimiento, al que prácticamente podríamos calificar como sólo de entretenimiento. Los gráficos son muy básicos y el sistema GPS de navegación se ve de varias generaciones atrás, cuando fácilmente podrían haber tomado algun otro de sus productos actuales. Finalmente, extrañamos el sistema Bluetooth para conectar el teléfono, algo muy necesario hoy en día.

 

Manejo

Si algo nos resultó realmente adictivo del manejo del Chevrolet Corvette Grand Sport 2012 es el impresionante sonido que produce el motor V8. El sistema de escape produce un ruido característico de los Muscle Car, pero también refinado con algunos tonos estilo Porsche entre las 3.500 y 4.200 rpm. Si no presionás mucho el acelerador, podrías pasar todo el día sin escuchar lo que es capaz de producir este motor ya que gracias al enorme torque, un toque al pedal derecho es suficiente para moverte a buena velocidad. Sólo cuando pisás a fondo el pedal que el motor desata todos sus decibeles.

El endurecimiento de la suspensión es tolerable para su uso en ciudad; es firme, pero nada a lo que uno no se pueda acostumbrar. El tema del despeje sí nos dio problemas, sobre todo en la parte de enfrente. Hay que cuidarse mucho con los lomos de burro con ángulos muy cerrados, pero sólo en la parte de enfrente donde es más bajo.

La verdad es que con los cambios a la suspensión, este Corvette se siente mucho más plantado al piso. La versión anterior o “normal” era mucho más nerviosa y se sentía cómo la suspensión se movía al pasar un bache, lo cual no es muy agradable cuando venís rápido. El Grand Sport se siente nervioso pero como cualquier auto de 1.400 Kg con más de 400 CV en el eje posterior.

El modo “Sport” de la suspensión está pensado más bien para situaciones de pista o para rutas con pavimento casi perfecto ya que cualquier irregularidad en el camino, pasa directamente a tu espalda.

La dirección llega a cansar en situaciones de tránsito pesado, donde necesitás maniobrar rápidamente y requiere de un esfuerzo por encima del promedio actual para mover el volante.

La transmisión es automática convencional y ofrece muy buen balance entre comodidad y respuesta entre los cambios. El único problema que encontramos es la forma en la que se realizan los cambios con las levas detrás del volante ya que en el Corvette ambas palancas hacen lo mismo, si tirás hacia vos baja un cambio, si las empujas hace lo sube. Esto resulta confuso y toma tiempo acostumbrarse pero una vez que lo lográs, podés explotar todavía más el potencial que tiene este auto deportivo.

Al ser la versión descapotable, obviamente retiramos el techo cuando el clima nos lo permitió, ni muy soleado ni muy nublado. De esta forma se disfruta todavía más el sonido envolvente del V8. Desgraciadamente, el paso de los años también se hace evidente en la apertura de la capota que no se puede accionar si el auto está en movimiento. Además, toma mucho tiempo abrirlo y cerrarlo, algo que sus competidores han logrado hacer mucho más rápido en estos años.

 

Conclusión

Si bien existen muchas cosas que no nos gustaron del Chevrolet Corvette Grand Sport 2012, también existen otras tantas que nos siguen gustando –el sonido, el diseño de auto exótico y el hecho de ser un Corvette- y otras que también mejoraron con el cambio a Grand Sport como el manejo deportivo y el look exterior agresivo. El problema de todo es que no es un auto económico a pesar de ya tener varios años en el mercado y otros Muscle Cars como el Mustang Shelby se sienten más evolucionados, con mucha mayor potencia (¡el Shelby GT500 2013 cuenta con 210 CV más!) y tienen un precio menor.

Creemos que sí le hace falta una actualización urgente al Corvette pero también que el cambio al Grand Sport fue un paso acertado en la dirección correcta. Tendremos que esperar un par de años más para ver el desarrollo del C7 y ver qué tendrá que ofrecer.

Héctor Mañón texto y fotos recomienda

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