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FIAT Grand Siena 1.4L a prueba: La reinvención de un clásico

Luego de conducirlo en Chile, ahora vemos como se comporta en las calles argentinas la primera generación completamente nueva del sedán compacto italiano.

FIAT Grand Siena 1.4L a prueba: La reinvención de un clásico

En los 90s, FIAT vio el potencial del Mercosur y decidió arriesgar creando una plataforma moderna, pero adaptada a la situación de los caminos y costos, regionales. Así nació la familia 178 que nos dio los Palio, Siena, Weekend, Strada y sus variaciones Adventure.

Si bien el modelo se fue actualizando periódicamente con rediseños exteriores y de cabina, cambio de motores y agregando equipamientos, ya era la hora de crear una generación completamente nueva. Así nace la familia 326 de la que ya probamos el nuevo Palio (ver Noticias asociadas) y ahora nos entrega el Grand Siena, cuyo nombre explica que se trata de un auto más grande, moderno y sofisticado. ¿Cumplirá con esta promesa?

 

Técnica y mecánica

El Grand Siena sigue los patrones del segmento compacto con suspensión delantera tipo McPherson y posterior con barra de torsión. La planta motriz ofrece la opción del conocido 1.4L 8V FIRE EVO de 85 CV a 5.750 rpm y 122 Nm a 3.500 giros, que probamos aquí , y el nuevo 1.6L 16V EtorQ de 115 caballos y 159 Nm.

 

Diseño

El Grand Siena se diferencia del nuevo Palio, no solo por agregar un tercer volumen, sino también por poseer un frontal propio con ópticas alargadas hacia atrás, entre otras variaciones. En el plano lateral sigue la tendencia actual con una superficie acristalada más acotada y una línea metálica elevada con trazo curvo. Atrás, las luces siguen el patrón delantero invadiendo los laterales con un formato irregular. La iluminación sigue los modelos Premium con una suerte de tubos.

Tanto en el frente como en la zaga, el Grand Siena recuerda modelos de otras marcas, no es que luzca mal, pero es una lástima teniendo en cuenta que FIAT posee una rica tradición de buen gusto diseñando vehículos compactos.

 

Interior

Teniendo en cuenta que es el hermano del nuevo Palio, el Grand Siena se percibe mejor terminado que el hatchback. Siguen habiendo partes dudosas como los tiradores de las puertas, cuyas dos partes no parecen perfectamente encastradas, y todos los plásticos son duros al tacto, pero se luce el trabajo en las texturas de las superficies, incluyendo el aplique longitudinal.

Los decorados recurren poco al cromado, hay dos tonos de gris, secciones en negro brillante y una aparición honorífica de tela en las contrapuertas. La mayor diferencia con el Palio está en la sección central del tablero donde ofrece salidas de aire ambientales, de estilo más señorial que el guarda objetos con tapa del hatch.

La butaca cuenta con regulación en altura, lo mismo que el volante, que carece de ajuste en profundidad, pero ofrece un diseño anatómico revestido en cuero. El cuadro de instrumentos tiene dos relojes pequeños con gruesos biseles cromados y la clásica pantallita FIAT del completo ordenador de a bordo. Todo es de fácil utilización, incluyendo el estéreo integrado con conexiones Aux, USB y Bluetooth, y muy buen sonido.

El formato de los asientos es cómodo, los tapizados atractivos y hay un apoyabrazos central, que durante toda la prueba permaneció plegado, ya que es terriblemente molesto a la hora de colocar 2° y 4°. Respecto del equipamiento, la unidad de pruebas venía con todos los gadgests opcionales incluyendo Airbags frontales.

 

Dinámica

Lo primero que se siente en marcha es que la dirección y la suspensión son más duras que en el Siena a secas, asumiendo un compromiso con la dinámica más marcado que en su antecesor, plenamente enfocado hacia el confort. En ciudad absorbe bien las irregularidades, salvo que haya una sucesión de pequeñas ondulaciones que incomodan a la amortiguación.

La selectora de cambios no es mala, pero le falta precisión, especialmente si se quiere colocar 3° muy apurado. La transmisión está relacionada corta para sacar lo mejor del 1.4L y su modesto torque de 122 kgm a 3.500 rpm. Así en ciudad la dinámica es correcta, se puede “colgar” en 5° en avenidas, pero si se necesita un pique hay que estar en el cambio correcto, ya que inclusive en 2° se puede achanchar.

En ruta, a 120 km/h (113 reales) el motor trabaja a 3.500 rpm, mientras que la cabina permanece bien aislada de ruidos mecánicos y eólicos. Ya a 140 km/h la aguja del tacómetro se acerca a los 4.000 giros y comienza a marcarse el fin del confort acústico. En caso de querer pasar algún auto es recomendable estar sobre las 3.000 vueltas, cuando el 1.4L empieza a dar su mejor esfuerzo. La estabilidad es buena aún sobre las velocidades legales y si bien está lejos de ser un deportivo, gira mejor y con menos rolido que el Siena de generación anterior.

 

Conclusiones

El Grand Siena supone un paso adelante respecto del Siena a secas, con el que seguirá conviviendo. Más que una revolución, supone una evolución del modelo anterior, tiene más espacio interior, el diseño de la cabina es atractivo y sobre todo mejora el calibrado de suspensiones buscando un compromiso entre confort y dinámica, aunque el foco siga estando puesto sobre el primer ítem.

Hernando Calaza Fotos: Ezequiel Las Heras recomienda

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