Test drive

Prueba Toyota Camry, sedán King Size

Manejamos la nueva propuesta del coloso nipón en el segmento grande y llegamos a una conclusión inesperada.

Prueba Toyota Camry, sedán King Size

 

Así como en Argentina el segmento más importante es el compacto y en Europa el mediano, en EE.UU. la raza dominante está compuesta por los sedanes de gran porte, aunque allá sean vistos como “medianos”. Y el más popular de ese mercado es nada menos que el Camry.

Lanzado en 2012, tanto en EE.UU. como en Argentina, es un claro exponente del mercado del norte, inmenso y con un poderoso V6 al frente, ¿pero alcanza con eso para competir con los mejores productos de Europa?

 

Técnica y mecánica

El Camry mide 4825 mm, es decir, es más largo que casi cualquier vástago generalista del Viejo Continente, excepto el Renault Latitude, que no es justamente un auto francés, y solo más corto que el nuevo Honda Accord. Es más, el sedán de Toyota está muy cerca de las medidas de los A6, Serie 5 y Clase E.

Debajo del capot del nuevo Camry se repiten las mecánicas conocidas de la generación anterior, ambas mejoradas, un cuatro cilindros de 2.5L y 180 CV, y el 3.5L V6 de 277 caballos que aquí probamos. En ambos casos la sociedad es con una caja automática de 6 velocidades y la tracción delantera.

El chasis incluye suspensión delantera McPherson y posterior por múltiples brazos, los cuatro discos tienen todas las asistencias electrónicas concebibles y remata la dotación de 6 airbags.

 

Diseño e interior

El estilo del renovado Camry es similar al anterior, pero ahora las superficies están más despojadas y regidas por aristas más rectas, entregándole un aire más Lexus –marca premium de Toyota- y una solidez que parece a prueba de balas. No hará hervir la sangre de quien lo mire, de hecho se parece demasiado a un Corolla grande, pero es claramente nipón y tiene los signos de status que su tipo de comprador desea mostrar, incluyendo la gran parrilla y la multitud de acentos cromados distribuidos por todo el cuerpo.

La cabina recibe con claros signos de status, cuero que se extiende por el tablero, madera -inclusive en el volante- y decorados metalizados. El problema es que todos estos materiales son claramente sintéticos y los plásticos duros al tacto utilizados para el resto de las superficies no están a la altura de sus competidores europeos. Aquí no discutimos la calidad y dureza de ensamble, que realmente luce prolija y firme.

El diseño interior luce serio como el exterior y se siente esa mezcla de elegancia con practicidad nipona expresada especialmente en los inmensos botones. Hay que destacar el nuevo estéreo que reemplaza la (fea) unidad de la generación anterior por la misma pantalla táctil que vemos en la Hilux full.

Aquí el punto fuerte es el confort, los inmensos asientos, la columna de dirección eléctrica que aleja el volante y lo acerca cuando apagamos y prendemos el motor respectivamente, y la ancha consola central que da ese toque de premium alemán.

Sin dudas el lugar destacado en el Camry V6 es el asiento trasero. Aquí no solo encontraremos hectáreas de espacio que nos permiten estirar muy holgadamente las piernas, también hay dos asientos cuyo respaldo se puede reclinar eléctricamente. Además, en el apoyabrazos central tenemos control para el climatizador trizona y para el estéreo, o sea, todo para que podamos sentir el mismo confort que el CEO de una multinacional.

 

Comportamiento dinámico

Dos cosas distinguen al andar del Camry, su estilo señorial y el tremendo empuje del V6. La primera parte está relacionada con la suspensión enfocada hacia el confort, un volante grande que comanda una dirección para nada nerviosa y una caja de cambios que se ocupa de mantener al motor siempre relajado.

La segunda faceta se luce al pisar el acelerador a fondo. La acción implica un par de rebajes (automáticos, claro) y una batalla entre los controles de tracción, las cubiertas y el asfalto que termina catapultado al Camry hacia el horizonte. Inclusive alcanza los 200 km/h con una facilidad sorprendente.

Aún siendo muy veloz, el Camry no es deportivo y podemos sentir el peso de su cuerpo moverse hacia adelante cuando frenamos y hacia los laterales al girar. En curvas cerradas, la tendencia es marcadamente subvirante. Esto no quiere decir que sea inestable, todo lo contrario, va bien pisado, solo que se trata de un vehículo para viajar en confort, aprovechando el buen sonido del estéreo gracias a la prolija insonorización de su inmensa cabina.

 

Conclusiones

Al principio de esta prueba comentamos que luego de probar al Camry llegamos a una conclusión inesperada. Este sedán grande está apuntado específicamente para quienes buscan confort sin sobresaltos, o sea el placer que causa conducirlo no está relacionado con la velocidad en que encaremos las curvas.

Teniendo en cuenta lo anterior y el gran espacio que hay en las plazas traseras, personalmente calculo que es mejor auto para que te lleven, que para manejarlo uno mismo.

Así es, por que gastar la fortuna que puede costar un premium alemán para usar con chofer, cuando se puede gastar mucho menos en un Camry y el resultado va a ser el mismo. Y esto puede sonar muy elitista, pero hay muchas empresas realmente grandes que tienen vehículos con chofer para sus más altos ejecutivos. Después de todo, para llegar al alemán más cercano hay que desembolsar al menos 16.000 billetes verdes extra, o sea un 26% más.

Hernando Calaza / Fotos: Ezequiel Las Heras recomienda

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