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Entrevista a Enrique Davidsohn, presidente del Jeep Club Argentina (2da Parte)

En esta segunda parte ponemos la lupa sobre el responsable de que el Club funcione. ¿Cuál es su mejor anécdota?

Entrevista a Enrique Davidsohn, presidente del Jeep Club Argentina (2da Parte)

En la primera parte de la entrevista, nos focalizamos en el funcionamiento y características del Jeep Club Argentina. Ahora, en la segunda entrega, le preguntamos a Enrique qué opina de la competencia y cuál es su mejor anécdota, no te lo pierdas.

 

¿Qué Jeep tenés ahora?

Ahora tengo un Wrangler modelo 2010 y también tengo una Cherokee 2011. Esa la uso para pasear y la Wrangler para ensuciarla.

 

¿Cómo se organizan para mantener la presencia del club en internet?

Tenemos un muchacho que se encarga del mantenimiento del sitio web del club y por otro lado yo me ocupo del Facebook, todas las mañanas veo las novedades, subo algunas cosas como fotos, información y me voy manteniendo al tanto.

 

Perdón, pero ¿cuántos años tenés?

Sesenta y cinco.

 

Muy bien, eso es para los que dicen que el internet solamente lo entiende gente hasta una determinada edad, vos sos todo lo contrario, la fan page del Club está muy bien gestionada.

Gracias, yo siempre digo que si tuviera treinta años estudiaría programación, me fascinan las computadoras, los sistemas, me parece una maravilla, apasionante.

 

¿Qué hacés además de presidir el Club?

Soy arquitecto, vivo de eso, es mi ocupación principal.

 

Juguemos a que te decimos una palabra y vos nos decís qué te provoca, ¿Dale?

Dale.

 

Land Rover

-Luego de una inmutable cara de indiferencia seguida por una sonrisa pícara- Nada, no existe.

 

¿No te dá lástima que se acabe el Defender ahora?

No, me da alegría –risas-, el mundo es un lugar mejor ahora. –más risas-

 

Mercedes-Benz Clase G

Elegante.

 

Por último, Toyota Land Cruiser

Un excelente vehículo.

 

¿Anécdotas de las travesías?

 

Anécdotas hay millones, una tremenda fue en el Amazonas, salimos de Buenos Aires hasta Misiones pero llevando los vehículos en un camión mosquito. Allí nos bajamos y atravesamos con las camionetas todo el pantanal hasta Manaos por la BR 1, donde hubo que usar troncos para pasar por varios lugares, embarrándonos bastante. El tema es que cuando navegábamos con los Jeeps a bordo de una balsa por el Amazonas, el capitán que nos llevaba estaba tan borracho que encalló y la mejor idea que tuvo fue proponer: “os carros dos argentinos, a água” y el tipo lo decía en serio, quería tirarnos las camionetas al río para poder seguir y para colmo el contexto no era el ideal como para ponerse a protestar demasiado como se imaginarán. Por suerte zafamos de esa situación con las camionetas enteras y solamente quedó la anécdota.

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