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Prueba Toyota SW4: Todoterreno con piel refinada

¿Puede un vehículo con bases de todoterreno entregar todo el refinamiento de un SUV?

Prueba Toyota SW4: Todoterreno con piel refinada

El mundo de los 4x4 fue evolucionando con el tiempo, pasando de todoterreno a SUV, crossovers, aventureros y un montón de productos soft-road, que sirven para caminos, de tierra, rotos, complicados, pero no para hacer off-road auténtico.

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A pesar de su look moderno, la SW4 sigue fiel al planteo de los todoterreno recurriendo a una estructura con chasis independiente, eje trasero sólido y reductora para aprovechar el gran torque de su TD de alta cilindrada.

 

Características técnicas y seguridad

Al igual que su antecesora, la nueva Toyota SW4 comparte estructura de la Hilux, pero en este caso la distancia entre ejes es menor. Además, al no tener que cargar una tonelada en sus espaldas, el eje trasero cambia los elásticos por resortes y suma brazos de control para entregar mayor confort y mejor comportamiento dinámico.

La nueva Toyota SW4 comparte estructura de la Hilux, pero recibe varias modificaciones

Al frente de este todoterreno tenemos el ya conocido 2.8L TDi estrenado en su hermana pick-up que entrega 177 CV, pero sobre todo 420 Nm (450 en la versión AT) entre 1.400 y 2.600 rpm. La transmisión es de 6º, acá manejamos la manual, la tracción es a las 4 ruedas (hay modos 4x2, 4x4 y Baja) y utiliza diferencial central.

Respecto de la seguridad, la dotación es completa con faros que se mostraron muy luminosos, cuatro discos, ABS, control de tracción, ESP, asistentes de arranque en pendiente y de descenso, 6 airbags, anclajes ISOFIX y cinturones de 3 puntos con sus respectivos apoyacabezas en los 7 asientos.

 

Interior y equipamiento

Si bien la SW4 sigue teniendo “ropa interior” de todoterreno, tanto por fuera como por dentro se viste de SUV moderno, con varios símbolos de status. Podemos notar que el tablero comparte ADN con el de la Hilux, pero en este caso se le realizaron alteraciones para aumentar la calidad percibida.

Entre sus puntos más altos están las dos columnas centrales que integran mucho mejor al equipo multimedia, el cuadro de instrumentos con cuadrantes más elegantes y las costuras en las zonas tapizadas. Además, se recurre a decorados en materiales nobles, el inconveniente es que son símil, símil madera, símil cuero y símil metal, y salvo en el primer caso, es notoria la falta de autenticidad.

El tablero comparte ADN con el de la Hilux, pero se realizaron cambios para aumentar la calidad percibida

Respecto del resto de la cabina, tenemos 7 asientos con buen espacio pudiendo llevar a dos adultos –no muy altos- en la tercera fila. Los asientos del medio además se pueden adelantar para más comodidad de los de atrás y sus respaldos se pueden reclinar. Lamentablemente la tercera fila se pliega hacia los laterales, dejando un gran baúl que de otra manera sería inmenso. Finalmente, todos los ocupantes son bien tratados con bocas de ventilación dedicadas.

Respecto del equipamiento hay muchas amenidades como el climatizador, tapizados en cuero (o símil), encendido con botón y portón trasero motorizado, entre otros. Completa la pantalla de 7” para un equipo multimedia completo, pero lento al que no le vendrían bien unos botones físicos y perillas para facilitar su uso.

 

Comportamiento dinámico

Acá es donde entra en juego la utilización de un chasis independiente en lugar de una estructura autoportante. Si bien esta decisión favorece el uso off-road, juega en detrimento de la calidad de marcha y de la tenida en ruta. La nueva SW4 no escapa a esto, pero se siente que los ingenieros de Toyota lograron el máximo refinamiento posible con este tipo de construcción.

El resultado se puede explicar de la siguiente manera, la carrocería se pone nerviosa ante secuencias de irregularidades pequeñas, pero se devora grandes imperfecciones como si fueran canapés. En resumen es por lejos más confortable que una Hilux y de verdad que se redujeron mucho las vibraciones que llegan a la cabina.

Se siente que los ingenieros de Toyota lograron el máximo refinamiento posible con este tipo de construcción

Obviamente que la conducción de la SW4 no es deportiva, el talón alto de las cubiertas y la dirección desmultiplicada refuerzan esta sensación. Eso sí, cada vez que se pisa el acelerador con ganas, sin importar el cambio, sentimos el formidable empuje de sus 420 luchadores de zumo que nos permiten “dormir” a casi cualquiera en calles y hacer sobrepasos rápidos en ruta.

Si bien el motor está bien aislado, no puede ocultar su procedencia laboral, pero es especialmente ruidoso en frío, luego aclara muy bien su garganta y en ruta va tan relajado en 6º que casi no se lo siente. Eso sí, en el caso de la SW4 hubiéramos preferido la caja automática por tres razones: el embrague es algo duro, algo que se torna molesto en tránsito congestionado, el convertidor de par absorbe mejor las vibraciones del motor y la nueva caja AT de Toyota trabaja muy bien.

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Conclusiones

Si estás buscando un SUV grande para andar sobre asfalto o algún que otro camino en mal estado que con total refinamiento, entonces deberías comenzar a mirar hacia SUVs como la RAV4. Ahora, si lo que querés es alejarte de la civilización confiando en la solidez y capacidad off-road que te da un todoterreno más puro, la SW4 es una muy buena opción.

Dicho lo anterior, súmale 7 asientos, un interior algo pretencioso pero confortable y bien equipado y un diseño moderno que impone tanto respeto como status. Eso sí, todo este despliegue tiene su precio y no es justamente el más económico, al menos si lo comparamos con una Trailblazer que ofrece la misma fórmula que la SW4.

Toyota SW4 a prueba por Autocosmos

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